
Estamos alojados en una pensión muy agradable, en pleno Palermo Viejo (Palermo Soho), un barrio bohemio, arbolado, tranquilo, algo excentrado y a pocas manzanas del metro. Por la noche, las terrazas se llenan, la gente pasea y los restaurantes sirven comida hasta la una o las dos de la madrugada. Aquí todo se monta con un gusto exquisito, cada bar, cada tienda tiene un diseño original, las luces están estudiadas y los porteños se sientan a tomar sus vinos y se ponen a hablar y hablar... Uno se pierde por las aceras y uno no sabe ya si está en París, Lisboa, el Trastevere o Greenwich Village. La ciudad tiene un olor muy especial, a parrilla, a carne, a carbón, a flores, a gasolina, a humedad. No es nada desagradable, es el aroma de la ciudad y te acompaña en cada esquina. La gente es muy amable y como físicamente podríamos ser perfectamente porteños no damos mucho la nota. Pero en cuanto hablamos, nos miran con simpatía y calidez, nos preguntan de donde venimos, se ponen a charlar fácilmente, nos ayudan. Buenos Aires es absolutamente hospitalaria y se trata al turista con educación y generosidad.
Por doquier, hay carteles que rezan : "el turismo es el motor de nuestra economía" o "aquí, el turista es bien recibido".
Llevamos ya unas cuantas horas pateándonos el centro, las infinitas avenidas y vamos absorbiendo todo lo que nuestros sentidos alcanzan. Es el primer país hispanohablante que visitamos y es graciosísimo enterarse de todo. Los argentinos hacen un uso continuo del lenguaje, lo modifican, lo ornamentan, son maestros de la retórica y es un placer oirles. Todo es léxico y hasta cualquier taxista usa el castellano con brillantez.
Paseando por la avenida Corrientes, el Broadway bonairense, nos hemos topado con decenas de salas de teatro. Aquí hay multiteatros, o sea, multisalas de teatro, como los multicines españoles, con varias funciones a la misma hora... Ya tenenemos entradas para ver esta noche a Cecilia Roth, en la obra "Días contados" (nada que ver con la película española homónima) y otras más para ver mañana "El Método Grönholm", la obra de teatro más premiada del año (2 noches del mejor teatro por tan sólo 10 euros la función en platea)
Para nosotros, aquí, la vida es barata. Un buen trozo de carne cuesta unos 3 euros, en un buen sitio, el metro cuesta 30 cent, el tábaco no llega a un euro, así que no se necesita un presupuesto holgado para poder disfrutar plenamente de la capital argentina. Hay multitud de librerías, cafés, snacks, cines, cibercafés, tiendas de ropa. Es una gran metrópoli y a pesar de sus dimensiones es relativamente abarcable teniendo en cuenta que en el área metropolitana viven cerca de 15 millones de personas.
