lunes, diciembre 04, 2006

Barreal (Valle de Calingasta)





Barreal es un lugar apartado, en el extremo de una carretera complicada que pasa por barrancos, ríos y pueblos mineros, y sólo se llega tras cinco horas de precario autobús desde la capital de la provincia. Sólo hay una salida diaria al atardecer y pudimos contemplar un preludio de lo que nos esperaba, una puesta de sol espectacular sobre el desierto y la luna casí llena iluminando la nieves de las altas montañas en el horizonte.
Nos esperaba Carlos, de la Posada la Querencia donde dormimos por fin una noche entera asustados por el perfecto silencio que envolvía el Valle de Calingasta. Nos despertamos tras un sueño reparador, desde la ventana descubrimos el increíble decorado que nos iba a acompañar durante los tres días que hemos pasado allí : los Andes centrales con picos de más de 6000 metros, nevados, debajo de un cielo azul intenso y limpio. Adela nos tenía preparado un rico desayuno con deliciosas pastelerías caseras, mermeladas suculentas y un zumo de naranja recién exprimido, una maravilla. La Posada La Querencia es uno de esos lugares que sólo salen en la revistas. Allí todo son cuidados, camas inmensas, sábanas del mejor algodón, vigas de madera, grandes ventanales con vistas de película y unos dueños que te acojen con la mayor de la simpatías y que se desviven para que estés a gusto, sin nunca ser pesados, con conversación y gusto, en fín es un lugar que recordaremos con especial cariño y que recomendamos encarecidamente.Barreal es un oasis, una mancha verde entre los Andes y el desierto de la Precordillera. Allí no llueve nunca, reciben las primera aguas que descienden de las montañas y gracias a un ingenioso sistema de irrigación y acequias heredadas de los Incas, crecen álamos, sauces llorones, cultivos de hortalizas, pastizales, en una franja estrecha que se alarga varios kilómetros. Es un pueblo muy tranquilo, apacible con una gente que vive ajena al estress de la vida moderna. No hay internet, hay pocos coches, los niños van al cole en bicicleta, nunca cierran las puertas con llave, lugar idóneo para un retiro.
Cada tarde, en esta época del año, llegan unas nubes altas que se iluminan con los rayos de un sol que ya se ha escondido tras las montañas y se van tornando de colores fluorescentes, amarillos,rojos, fucsias,naranjas adoptando formas excéntricas y caprichosas.
Hicimos un par de buenos paseos, uno con el Sr Kümmel, un andinista retirado que nos llevó hasta "Los Hornillos", un refugio verde al final de un cañón donde se divisa perfectamente el Cerro Aconcagua, la montaña más alta de América, un monstruo de roca y nieves eternas . Tras un buen paseo por el río de los Patos totalmente sólos, el Sr Kümmel nos esperaba con una parrillada suculenta con una ingente cantidad de carne regada por un buen vino sanjuanino (la mejor parrillada que hemos probado, y van unas cuantas)
También salimos a cabalgar por unos riscos colorados al otro lado del valle donde se pueden ver unos petroglifos que los incas dejaron en el camino que recorría de norte a sur toda la cordillera y que servía de vía de comunicación e intercambio entre las distintas culturas precolombinas. Todavía existe el trazado de este sendero utilizado durante generaciones : "El caminito del Inca".
Tras unos días de paz y tranquilidad en los que el tiempo parecía haberse detenido, emprendimos la marcha hoy, muy de madrugada, a las cuatro de la mañana sale diariamente el único transporte para San Juan. Adela nos tenía preparado un buen café y unos sandwiches para el camino deseándonos "suerte".
Ahora nos vamos a San Agustín del Valle Fértil para visitar el parque de Ischigualasto, el "Valle de la Luna" aprovechando que hoy es luna llena, un momento perfecto para realizar un paseo nocturno por las extrañas formaciones rocosas.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

no tenes comentarios xq no sos lindo kerido!

Anónimo dijo...

no tenes comentarios xq no sos lindo! cambien d promotor yaaaaa!!!!!

Laura dijo...

Estimados Alex y Oscar:
Soy sanjuanina y he pasado muchos días (y en varias ocasiones) en la posada "La Querencia". Como Uds. relatan, Adela y Carlos son excelentes anfitriones y sus desayunos son ¡memorables!
Como argentina, estoy orgullosa del país en el que nací y en el que habito, país que Uds han recorrido y amado. Lamentablemente, pocos de nosotros conocemos nuestra tierra. Tal parece que siempre hay que esperar que alguien como Uds. nos cuente lo maravilloso que es.
Gracias por la emoción de sus palabras y recuerden que Argentina es un país generoso para quienes lo respetan. Sean bienvenidos en una nueva ocasión.

Anónimo dijo...

Acabo de reservar en la Posada La Querencia, tenía mis dudas y después de leer vuestros comentarios, me he terminado de decidir. Muchas gracias por vuestra información. Celia